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El inconsciente familiar

Alejandro Jodorowsky: Freud postuló el inconsciente individual, Jung investigó el inconsciente colectivo. Analizando árboles genealógicos yo llegué a la conclusión que, entre estos dos inconscientes, se podía postular el inconsciente familiar. Cuatro generaciones, bisabuelos, abuelos, padres, hijos, unen sus inconscientes individuales creando una entidad que podríamos llamar “egregor”. Lo que a un miembro de la familia le sucede, tiene repercusiones en todos los parientes, los muertos y los por nacer… Se podría pensar que si un hermano logra alcanzar un nivel de conciencia más alto, enriquece el espíritu de sus herrnan@s proporcionándoles felicidad… Lamentablemente esto no es así: entre los hermanos hay todo tipo de rivalidades, tanto como hay problemas entre hijos y padres… El clan se identifica no sólo por sus valores sino también por sus defectos. Defectos que , como insignias, proclaman la pertenencia al grupo: “En mi familia todos tenemos un hígado frágil”, “En mi familia las mujeres son viriles y dominantes”, “En mi familia los hombres son mujeriegos”, “En mi familia se transmite el cáncer del seno”. El nivel de conciencia limitado se transforma en un distintivo. Cuando un miembro de la familia asciende hacia la luz, los que están en la bruma se inquietan, lo sienten como una traición, y luchan contra este aporte luminoso. El desarrollo de la conciencia de un individuo hace temblar a todo el árbol: los bisabuelos revelan sus prejuicios morales, los abuelos muestran los límites de su visión del mundo; los padres se retuercen en su infelicidad disfrazada de respeto a las buenas costumbres… El egregor se repliega amenazando al disidente de cesar de amarlo. El que ha progresado, quizás sin saberlo, aporta a su entorno familiar una nueva meta… Puede entonces que algún hermano, transformando la competición en emulación, lo tome de ejemplo y también emprenda el arduo trabajo de expandir su conciencia. Esto es más esencial de lo que puede pensarse: un árbol genealógico que permanece unido por egos limitados, -el futuro reservándole esterilidades, fracasos sociales. muertes trágicas-, está condenado a desaparecer. Sólo tienen larga vida las familias que aportan conciencia al mundo.

Respuesta de Alejandro Jodorowsky a Plano Creativo